Frente a mi horizonte, en junio del año 2008, se extendían varias opciones, algunas de ellas fácilmente conciliables entre sí; otras, por desgracia, incompatibles.
Mi primer objetivo por aquel entonces, siendo recién diplomado en Magisterio Musical, era presentarme a las oposiciones (junio-julio del 2009). Sin embargo, andaba barajando varias opciones en torno a realizar un segundo ciclo: periodismo, psicopedagogía, historia y ciencias de la música, etc. Una vez contrastadas opiniones entre personas que conocía que habían iniciado (o estaban finalizando) esas carreras, y haciendo caso de lo que más me llamaba la atención realmente opté por decidirme a entrar en Historia y ciencias de la música (carrera "nueva" en la UAM que debía llevar 7 años o quizás 8; y en la Complutense su periodo de existencia creo recordar que era similar). Varios fueron los motivos que me hicieron decidirme por la Autónoma: en primer lugar le tengo mucho cariño (estudios de Filología Hispánica, Diplomatura de Magisterio Musical, muchos amigos conocidos ahí, su increíble césped y el hecho de que esté fuera de Madrid capital -pero no muy lejos de ella-), en segundo lugar, no requería de prueba de acceso. Y uno, francamente, empieza a estar harto de pruebas "de nivel": la selectividad, el ingreso en el grado medio de música, incluso... ¡para recibir clases de natación! Por último, también valoré el hecho de que en principio sería una carrera en la que ampliaría muchos de mis conocimientos musicales, además de incorporar múltiples conceptos de los que como mucho tendría una vaga concepción.
Transcurrieron los meses y dado que el escritor de estas líneas estaba algo saturado con la preparación de mi primer disco, con mi grupo THE NINES, (dicen que siempre que eres "principiante" en algo, ese algo cuesta...no podría estar más de acuerdo.), se me pasó el plazo de solicitar mi ingreso en junio.No recuerdo la fecha en concreto, pero andaba rondado los finales de ese mes, supongo que coincidiendo con el plazo de matriculación de los que pudieran hacerlo en el sexto mes del año.
Así pues, fui recopilando información gracias a esa valiosísima herramienta llamada Internet. Desde la propia página de la UAM pude recabar los datos que necesitaba analizar (horarios, plan de estudios, plazo para solicitar el ingreso en septiembre, etc.).
Aprovechando un pequeño respiro en esa grabación de varios meses de duración, pude irme unos días en agosto al pueblo de mi madre donde veraneo habitualmente (Redipuertas, dentro de la sierra leonesa, pegando a Asturias). Al llegar, cuando me dio por buscar entre mis cosas, descubrí horrorizado que no había llevado esos papeles que ya tenía impresos (horarios, plan de estudios, etc.) para estudiarlos con calma. Así pues le tuve que pedir a mi hermana que me los mandara por correo. Una vez estuvieron en mi poder y pude traducirlos (había muchas incoherencias en el tema de los horarios), esbocé un "croquis" de como serían esos dos años de carrera para mí, seleccionando que optativas me atraían más, etc.
Ya en Madrid, no recuerdo si a finales de agosto o primeros de septiembre, cumplí con el obligado trámite de solicitar un impreso para pedir iniciar unos nuevos estudios y, de paso, aproveché para saber qué documentación tenía que aportar: dentro de estos "papelajos" me pedían mi expediente de la carrera anterior, un certificado de notas y no recuerdo cuántas bobadas más.
Lo curioso vino cuando dije la carrera que me interesaba. La chica que me atendió -amable y gentilmente- en el pabellón B me miró con cara extrañada, afirmando no estar segura de que esa licenciatura de segundo ciclo se impartiera en Cantoblanco. Tras consultar con varios de sus compañeros me dijo que "sí, sí...tenías razón...pero como es una carrera que lleva tan poquito aquí...". Le dí las gracias y me retiré hacia la estación del tren estando cada vez más seguro de que algunos días son una película surrealista de difícil comprensión.
Francamente me importaba bastante poco el tiempo que pudiera llevar "Historia y ciencias de la música" en la UAM, pero me parecía bastante serio que me hubiera enterado yo "de oída"s y que ella, encargada de asesorar sobre las distintas carreras a las que querían acceder futuros estudiantes, estuviera tan perdida en el tema. Decidí no darle más vueltas al asunto y ya en casa reuní todo lo que me pedían.
Amanece un día más en Madrid, y a pesar de la pereza que me daba levantarme de la cama, haciendo un esfuerzo "sobrehumano" logro sacar un pie de la cama, luego el otro...venga Harry...¡tú puedes!
Nueva rutina: coger el tren con dirección a Cantoblanco. El viajero perezoso se apea en su estación y se dirige -nuevamente- hacía el pabellón de servicios...digo, el pabellón B. Lo aclaro porque oficialmente es el "Pabellón de servicios", no obstante para todos es el pabellón B.
Entrego todo lo que me pedían y tras comprobar concienzaudamente que esté todo en orden y no falte nada (por Dios que no falte nada, no quiero darme otro paseo "a lo tonto"), el señor que me atiende me da el "visto bueno", me da el calco rosa de una de las solicitudes. Estaba ya dispuesto a irme cuando le escucho decir: "Ah, por cierto, en 7 ó 10 días te llegará una carta con la respuesta de la UAM sobre si estás admitido o no". Tras dar las gracias, me dirigo a la cafetería del pabellón B y después de engullir dos porciones de pizza y tomarme un café para despejarme -por Dios, qué malo está...no recordaba lo repugnante del sabor de este café-, me dirigo otra vez hacia la estación del cercanías.
Una vez en casa, me tumbo sobre la cama, continúo leyendo unas páginas de mi "libro de cabecera", y después me pongo a tocar un poco la guitarra española.
Ahora tan solo queda esperar una respuesta que no depende de mí. No obstante, tras ver la media de mi expediente de Magisterio musical, me aseguraron que creían que no habría problema para poder cursar la licenciatura. Esperemos que estén en lo cierto. En caso contrario, tengo varios "plan B" en mi manga...
Hasta pronto (no tardaré mucho en publicar la parte II).
Tengo ganas de la segunda parte y acabar conociendo a fondo esta historia. Maldita burocracia... XD Hace que esté nerviosa y todo aunque sepa el final :)
ResponderEliminarvengaaaa¡¡¡¡¡¡¡ parte 2 , ya¡¡¡ :-D
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